Nueva Zelanda sella su pase a la copa mundial 2026 tras épica remontada pese a lesión de Wood
El fútbol en Oceanía suele pasar desapercibido en el panorama mundial, pero esta semana fue escenario de un triunfo resonante. Hablamos de una clasificación que ha generado una euforia inusitada en un país del Pacífico Sur

El rugido de la multitud aún retumbaba en el estadio cuando el silbatazo final decretó la victoria neozelandesa. La clasificación a la Copa Mundial de la FIFA 2026 para los "All Whites" era un hecho, sellando un capítulo emocionante en la historia del fútbol oceánico. Pero el camino hacia este triunfo estuvo lejos de ser fácil, lleno de desafíos y momentos de incertidumbre que definieron el espíritu del equipo.
Nueva Zelanda, con su capitán Chris Wood (Nottingham Forest) al frente, se enfrentó a una aguerrida Nueva Caledonia. La lesión de Wood en la cadera a los 53 minutos, un golpe que parecía sentenciar las aspiraciones neozelandesas, solo sirvió para encender la llama de la resiliencia en el equipo.
El héroe inesperado apareció en la figura de Michael Boxall, defensa central del Minnesota United. A sus 36 años, y tras 55 partidos internacionales, Boxall anotó su primer gol con la selección, rompiendo el empate a cero a los 62 minutos. Su gol fue un bálsamo para la presión, un destello de esperanza en medio de la adversidad. "Fue un momento increíble, una liberación tras tanto esfuerzo", confesó Boxall, visiblemente emocionado tras el partido.
Los goles posteriores de Kosta Barbarouses y Elijah Just consolidaron el triunfo por 3-0, asegurando la tercera participación de Nueva Zelanda en una Copa del Mundo, después de España 1982 y Sudáfrica 2010. Se unen a Canadá, Estados Unidos, México y Japón en la fase final de la competición.
Más allá del resultado deportivo, esta victoria representa un triunfo para el espíritu indomable de Nueva Zelanda, que se ha consolidado como el gigante futbolístico de Oceanía tras la partida de Australia a la Confederación Asiática. La admirable resistencia de Nueva Caledonia, a pesar de las recientes protestas políticas que azotaron al país, merece un reconocimiento especial. "Estoy orgulloso del corazón que mostraron mis jugadores", afirmó el entrenador de Nueva Caledonia, Johann Sida, reconociendo la superioridad del rival pero destacando la entrega de su equipo.
La nueva fórmula de clasificación, otorgando un cupo directo al ganador de Oceanía gracias a la expansión del Mundial a 48 equipos, marcó un cambio crucial en el panorama. Una nueva era, con un nuevo campeón, comienza para el fútbol oceánico.
La gesta neozelandesa es una lección de perseverancia y una muestra de la fuerza unificadora del deporte, demostrando que incluso en un contexto regional marcado por dificultades, los sueños pueden hacerse realidad con coraje y determinación.