Argentina destroza a Brasil y sella su pase al Mundial 2026

El estadio Monumental de Buenos Aires vibró con una energía inigualable. 85,000 gargantas coreaban al unísono, una sinfonía de pasión y expectativa que se sentía en cada rincón

Argentina destroza a Brasil y sella su pase al Mundial 2026

Un silencio expectante precedió al rugido de la multitud en el estadio. La tensión era palpable, la rivalidad centenaria entre Argentina y Brasil a punto de explotar en un partido crucial de las eliminatorias sudamericanas. Pero antes del inicio del encuentro, una noticia irrumpió en el ambiente: la Albiceleste, a pesar de la ausencia de su capitán, Lionel Messi, se aseguraba su clasificación al Mundial 2026 gracias al empate sin goles entre Bolivia y Uruguay. Un triunfo anticipado que, sin embargo, palideció ante la intensidad del espectáculo que estaba por desplegarse en la cancha.

El encuentro comenzó con una intensidad fulgurante. Argentina, liderada por un inspirado Enzo Fernández, desplegó un fútbol ofensivo y preciso. La defensa brasileña, desbordada por la velocidad y la precisión de los argentinos, sucumbió ante un golazo de Julián Álvarez, quien definió con maestría una jugada colectiva brillante. El marcador se amplió gracias a una actuación magistral de Fernández, quien primero anotó y luego habilitó a Alexis Mac Allister para el tercer tanto. Giuliano Simeone selló la goleada con un cuarto gol, un contundente 4-1 que dejó atónitos a los aficionados brasileños.

La estrategia de Lionel Scaloni, con un esquema táctico inesperado que incluyó cuatro mediocampistas, resultó ser la clave del triunfo. El mediocampo argentino dominó por completo el encuentro, con Rodrigo De Paul como gran figura, orquestando el juego con su precisión y visión. Incluso la ausencia de Messi no se sintió, gracias a la excepcional cohesión del equipo y el alto nivel demostrado por cada uno de sus jugadores. La impecable asistencia de Thiago Almada para el primer gol de Álvarez fue solo un ejemplo de la sincronización y precisión del equipo.

Del otro lado de la cancha, Brasil sufrió una dura derrota. Matheus Cunha logró descontar para los locales, pero el gol solo sirvió para acentuar la frustración de un equipo que no encontró respuestas al fútbol argentino. “No encontramos la manera de contrarrestar su juego,” admitió un visiblemente afectado Dorival Júnior, entrenador de Brasil, quien asumió la responsabilidad por la derrota, aunque descartó renunciar a su cargo. El capitán Marquinhos, con visible decepción, reconoció el gran partido de Argentina y la necesidad de corregir los errores para futuros encuentros.

La victoria argentina no fue solo un triunfo por tres puntos, sino una demostración de fuerza y garra. Una victoria ante el clásico rival en su propia casa, un hecho que no se lograba desde las eliminatorias para el Mundial 2006. Argentina, sin su máxima estrella, exhibió un juego impecable, su capacidad de adaptación y su inquebrantable ambición. La ausencia de Messi solo resaltó la profundidad del talento en la selección, consolidándola como una de las más fuertes del mundo. En junio, con las ausencias por suspensión de algunos jugadores, Argentina enfrentará a Chile y Brasil a Ecuador, en partidos que serán cruciales para el desarrollo de la siguiente fase de las eliminatorias.